Microbiomas, selvas, espíritus, archivos, tormentas, máquinas, inteligencias artificiales y saberes colectivos aparecen como agentes constitutivos del mundo y portadores de una memoria viva, mágica, ecológica, histórica y ancestral. Desde las tormentas que piensan, hasta las cuerpas inflamadas del sur global y sus microbiomas afectados, hasta la magia como tecnología contrahegemónica y las prácticas performativas de memoria colectiva, el cuerpo emerge como extensión de territorios en disputa y, a la vez, los territorios se desbordan como prolongación sensible del cuerpo.
Estas prácticas se conciben como tecnologías relacionales y simbióticas: formas de conocimiento situado que operan como estrategias de resistencia frente al extractivismo material, epistémico y afectivo. A su vez, las tecnologías se reconfiguran como campos de fricción a través de agua, arcilla y plantas; artefactos sonoros y experimentaciones de automuestreo de la microbiota; fronteras ontológicas ficcionales, o artilugios escénicos inmersivos desde donde las tecnologías experimentales, rituales o biológicas se despliegan.
Estos encuentros -a lo largo de tres días- se piensan como una infraestructura de cruce que reúne en Barcelona a las personas y entidades que han participado en cuatro de las residencias de S+T+ARTS Buen-TEK: Platohedro (Medellín, Colombia), CICTA (La Chimba, Ecuador), el Centro de Cómputo de Alto Desempeño de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) y LiquenLab (Punta Arenas, Chile).
Concebido como un dispositivo experiencial, éste es un espacio de transferencia de saberes situados y diálogo entre diversos modos de investigar, crear y mediar. Su objetivo es abrir el código de las metodologías empleadas desde la escucha, la performatividad y la reciprocidad entre prácticas y saberes de los diversos cuerpos, territorios, tecnologías y agencias implicadas.