A raíz de las propuestas seleccionadas, abrimos una convocatoria abierta a colaborar en alguna de ellas en el laboratorio ciudadano Industrias posibles que se celebrará los 10, 11 y 12 de julio de 2026 en La Factoría Cultural de Avilés. El objetivo es crear equipos de creación interdisciplinar de entre 8 y 10 personas. La convocatoria a colaboradores estará abierta hasta el 9 de julio.
Este laboratorio ciudadano se celebra en el marco de la Bienal Climática de Avilés y está impulsado por la redACTS en colaboración con La Factoría Cultural y la Red Ibérica de Laboratorios de Cultura Comunitaria.
Ideas seleccionadas:
Archivo sólido de Candamo / Volumen 1 / Teyera
Natalia Suárez Alvarez
En el concejo de Candamo existieron las teyeras, espacios donde generaciones extrajeron barro del monte y lo cocieron en hornos de piedra para producir tejas y enseres cerámicos. Ese saber artesanal -la selección del barro, el amasado, los tiempos del fuego- nunca pasó por canales formales: vivió en los cuerpos y en las conversaciones junto al horno, y hoy está a punto de perderse junto con quienes lo guardaban. El proyecto propone localizar y documentar uno de esos hornos en San Román de Candamo a través de un proceso colectivo de rastreo, entrevistas y mapeo del territorio, recuperando la memoria oral vinculada a esta industria rural y cartografiando los yacimientos de barro del municipio. El resultado será un archivo abierto —mapa físico y digital, muestras de barro, testimonios— que sirva de modelo para otras iniciativas de patrimonio industrial rural.
¿A quién va dirigido?
A vecinos y vecinas de San Román y Candamo que conserven memoria oral sobre las teyeras y el horno; a perfiles complementarios como cartografía digital o SIG, patrimonio histórico-industrial, historiadores o arqueólogos especializados en cerámica y trabajo con arcillas, documentación sonora y audiovisual, y mediación comunitaria; y al ayuntamiento de Candamo, que ya ha colaborado facilitando datos catastrales; y a cualquier otra persona interesada a contribuir a este proyecto.
Voltear lo común. Herramientas de ingenio para el compostaje comunitario
José Luis García López
«Dios y el cuchu pueden mucho, pero sobre todo el cuchu», dice el refrán que recoge un saber agrario hoy casi olvidado: que el suelo se alimenta del residuo orgánico, y que sin esa devolución no hay producción de alimentos sostenible. Sin embargo, más del 40% de la bolsa negra es materia orgánica que termina en vertedero, generando metano y lixiviados, cuando podría volver al suelo como compost. Las áreas de compostaje comunitario son una alternativa a la gestión centralizada que ya crece en Asturias, pero su escala está limitada por un cuello de botella muy concreto: el volteo, el trasvase y la incorporación de material son trabajo físico pesado. El proyecto propone resolverlo con una solución sencilla y de bajo coste, adaptando una herramienta comercial muy difundida -el ahoyador eléctrico de jardinería- mediante acoples que le permitan voltear, incorporar biorresiduos y trasvasar material entre composteras. El resultado será un prototipo replicable y documentado en abierto bajo licencia Creative Commons, pensado para reducir la barrera física del mantenimiento y permitir que el compostaje comunitario gane volumen y continuidad en el tiempo.
¿A quién va dirigido?
A personas con experiencia en la gestión de áreas de compostaje comunitario, especialmente del entorno asturiano; a perfiles de taller mecánico o soldadura, necesarios para fabricar los acoples metálicos; a diseñadoras y diseñadores industriales o de producto, que aporten ergonomía y replicabilidad; a hortelanas y hortelanos urbanos vinculados a huertos comunitarios de Avilés o el entorno; y a personas interesadas en la gestión comunitaria de materia orgánica y su articulación con la administración local.
Campana de Pecoreo
Isaac Senchermes
Las abejas pecoreadoras pueden recorrer hasta tres kilómetros en busca de alimento, y los apicultores que las observan acumulan un conocimiento preciso del territorio: floraciones, fuentes de agua, ciclos estacionales, transformaciones del paisaje. El proyecto propone activar colectivamente ese saber construyendo durante el laboratorio un dispositivo experimental sencillo —una campana con sistema de activación remota— que permita identificar recursos para las abejas y medir distancias sin geolocalización convencional, usando el sonido como herramienta de orientación. A partir de esa exploración, los participantes generarán una cartografía colectiva de fuentes de agua, polen y néctar, y documentarán el proceso en abierto para que sea replicable. La propuesta es también una invitación a relacionarse con el territorio desde la escucha y la atención a lo vivo, poniendo en diálogo arte, ecología, electrónica y saberes locales.
¿A quién va dirigido?
A apicultores y apicultoras locales; a personas interesadas en la ecología y el territorio; a artistas, diseñadores y especialistas en electrónica y tecnologías abiertas; a educadores ambientales e investigadores; y a cualquier persona dispuesta a participar en una experiencia colectiva de observación y escucha del paisaje.
Industria, primera acepción
Yolanda González Menéndez
En Avilés, el progreso se ha contado casi siempre a través de la industria pesada -Ensidesa, los altos hornos, los turnos de los hombres-, dejando en segundo plano otras formas de trabajo: la maña, la destreza y el cuidado con que varias generaciones de mujeres criaron, organizaron, cosieron, marisquearon, cultivaron y conquistaron espacio fuera del hogar. El proyecto reivindica el sentido más original de la palabra «industria» para devolver a esas mujeres un lugar central en la memoria, recuperando historias familiares, saberes y expresiones artísticas en un archivo colaborativo de texto, fotografía, vídeo y audio.
¿A quién va dirigido?
A mujeres mayores de Avilés y la comarca, especialmente de familias migrantes; a asociaciones de mujeres locales; y a las mujeres que hoy trabajan en la industria. Cuenta con el apoyo del Archivo Municipal de Avilés y el Museo de la Historia Urbana, y se abre a la colaboración de fotógrafas, videoartistas y músicas; y a cualquier otra persona interesada a contribuir a este proyecto.
¿Cómo sonaba el metal caliente? Saber, cuerpo y daño en la historia industrial
Julián Mauricio Guerrero Llerena
Los trabajadores de la industria desarrollaron formas de conocimiento que no aparecen en ningún archivo. Sabían el punto exacto de extracción de una pieza metálica por el calor que emitía, reconocían que un motor necesitaba aceite por el ruido que hacía, se orientaban en un entorno fabril por el olfato. Ese conocimiento no se escribió ni se enseñó en escuelas; vivió en cuerpos concretos y se transmitió en la relación directa entre trabajadores. Pero esos mismos cuerpos son también el registro de lo que la industria destruyó, la sordera, la silicosis, el daño articular. El cuerpo obrero porta simultáneamente el saber y la marca del daño, y cuando la industria desaparece, ambos se disuelven sin que nadie haya preguntado qué había ahí. El proyecto propone habitar ese vacío a través del testimonio, la escucha y la experimentación artística, buscando un lenguaje para recuperar ese doble legado, ganancia y pérdida, sin romantizarlo ni separar el saber del daño que lo acompañó.
¿A quién va dirigido?
A ex-trabajadoras y ex-trabajadores de la industria de Avilés —siderurgia, astilleros, zinc— capaces de hablar no solo de lo que hicieron sino de cómo lo sintieron; a artistas con práctica en registro sonoro, performance o trabajo con el cuerpo; a personas con conocimiento en fisiología o medicina del trabajo; y a asociaciones de memoria obrera de Avilés o Asturias. El proyecto se abre también a cualquier persona que haya heredado esas historias como hija, vecina o conocida de quienes las vivieron.
Carbón de azúcar. Infraestructuras afectivas para paisajes afectados
Paula Leu
El carbón de azúcar es un objeto ambiguo: tiene apariencia de castigo pero se transforma en placer al ser ingerido. Algo que parece una cosa y resulta ser otra. A partir de ese objeto cotidiano, el proyecto propone explorar colectivamente cómo metabolizamos las herencias materiales y afectivas de los territorios marcados por la extracción energética cuando la industria ya no organiza nuestras vidas pero sigue presente en los paisajes, los relatos y las formas de pertenencia. Frente a las narrativas centradas en la reconversión de los territorios posindustriales, el laboratorio propone situarse en la ruina como espacio desde el que imaginar otros futuros posibles, atendiendo a las dimensiones afectivas, generacionales y de género que habitualmente quedan fuera de los relatos oficiales sobre la industria y el trabajo. A través de metodologías artísticas y ejercicios especulativos, los participantes compartirán recuerdos, experiencias, imágenes y objetos vinculados a contextos industriales para construir colectivamente un archivo sensible sobre emociones, contradicciones y memorias asociadas a esos paisajes.
¿A quién va dirigido?
A cualquier persona interesada en las prácticas artísticas como herramientas de investigación y producción colectiva de saberes, especialmente a quienes estén vinculadas, afectadas o atraídas por los procesos de industrialización y desindustrialización en Asturias. No se requieren conocimientos previos, solo interés en la escucha y el intercambio de experiencias.
Convocatoria a colaboradores/as
Las personas que se inscriban para participar como colaboradoras se comprometen a participar en el taller de producción los 10, 11 y 12 de julio en horario de 16h a 20h (el día 10), de 10h a 20h (el día 11) y de 10h a 13:30h (el día 12), en la La Factoría Cultural de Avilés.
Se propone que cada grupo tenga entre 8 y 10 personas colaboradoras. El objetivo es crear equipos con diversidad de perfiles.
Si quieres ser parte de los equipos que harán realidad los proyectos seleccionados en Industrias posibles, inscríbete como persona colaboradora a través del formulario.
Contacto: asociacion@diadespues.org