Una infraestructura zombi es aquella que está técnicamente muerta u obsoleta. Ya no cumple su función original de manera eficiente pero sigue «viva» en el sentido de que sigue ocupando espacio, devorando recursos, generando consecuencias ecosistémicas y moldeando nuestros comportamientos y entornos. No está totalmente activa, ni totalmente ausente: opera como vehículo de significado y deseo, y puede adquirir atributos que son autónomos de su función técnica, canalizando dolencias del pasado, o formas de fantasía colectiva y promesas sociales de futuro.
Tuberías zombis, de Mario Santamaría, indaga los trazados de tuberías en los que se movilizan, a escala planetaria, flujos materiales de distinto orden. El transporte de gas natural, hidrógeno verde o agua climatizada mediante la valorización de residuos desplaza el foco desde el contenido en movimiento hacia el sistema tubular que lo distribuye, e invita a examinar la ingeniería pero también los síntomas o promesas que estos tubos contienen y arrastran, abriendo un espacio de especulación sobre la metabolización de la materia, la aceleración técnica de los flujos y los posibles límites de la literatura de viaje.
El proyecto investiga tres infraestructuras distintas para mostrar cómo se puede representar y explicar la complejidad de los sistemas energéticos actuales. En primer lugar, el MidCat: un gasoducto pensado para atravesar los Pirineos y unir Cataluña con Francia que buscaba mejorar la seguridad energética europea y diversificar las fuentes de energía, y cuya construcción se detuvo en 2019. Hoy persiste como una cicatriz material en el territorio, evidenciando problemáticas sobre la soberanía energética, la geopolítica europea y el impacto de los combustibles fósiles. En segundo lugar, el BarMar: un futuro corredor submarino de hidrógeno entre Barcelona y Marsella. La infraestructura todavía está en fase de diseño y se presenta como clave para la autonomía energética europea, aunque plantea retos técnicos (el hidrógeno es frágil y difícil de transportar) y dudas económicas y ambientales. Finalmente, Districlima, una red activa de climatización urbana en el distrito de Sant Martí (Barcelona) que usa el calor residual de la incineradora Tersa. Su sistema de tuberías subterráneas muestra cómo la ciudad integra diferentes infraestructuras para reutilizar energía procedente de los residuos.
Convocatoria abierta para formar parte del grupo de investigación
Si quieres formar parte del grupo que acompañará a Mario Santamaría en el proyecto, puedes presentarte rellenando este formulario antes del 24 de marzo, incluyendo tus datos y un texto breve en el que expliques tu trayectoria y qué te motiva a participar. La semana del 30 de marzo contactaremos con las personas seleccionadas.
El grupo de estudio, formado por diez personas, participará en un taller de exploración de hidrógeno verde (14 de abril de 2026), visitará un fragmento del trazado del MidCat para producir imágenes subterráneas con un georadar (21 de abril de 2026), visitará las instalaciones de Districlima (28 de abril de 2026) y realizará un taller sobre literatura de viaje y materiales en movimiento con la investigadora Valeria Mata (8 de mayo de 2026). El grupo de trabajo funcionará como un espacio de transferencia y experimentación, y trabajará vinculado a diversas instituciones y campos de conocimiento mediante un itinerario de actividades artísticas y científicas.